Restauración ecológica con base científica

En Humanos por la Abundancia, nuestro propósito es la conservación y la restauración del bosque tropical amazónico; por ahora, sobre todo en la comunidad de Mushullakta. Para saber el estado actual del ecosistema que se va a restaurar, hicimos un estudio de línea base para medir la vegetación y el tipo de insectos y arácnidos que se encuentran en las parcelas. Este estudio nos da las pautas a seguir y nos permitirá medir el aumento de la biodivesidad y el fortalecimiento del ecosistema, año tras año.

Para el efecto, nuestra bióloga y verificadora, la Dra. Selene Escobar, junto con su equipo de científicos, organizó dos salidas de campo. En diciembre de 2019, los científicos realizaron el levantamiento de información: estudiaron las plantas, árboles, insectos, arácnidos y demás artrópodos en el bosque secundario y en un sembrío de naranjilla ubicados en la finca de José Narvaez, nuestro restaurador pionero; luego, compararon esta información con la que recolectaron de una reserva cercana de bosque primario. Con esto estableceremos una línea base.

De izquierda a derecha: sembrío de naranjillas, bosque secundario, bosque primario

De izquierda a derecha: cobertura del dosel en en el sembrío de naranjillas, el bosque secundario y el bosque primario.


¿Cuál fue el método usado para el estudio?

El estudio de la vegetación tuvo dos partes. En primer lugar, se realizó un censo de 30 árboles con tronco de más de dos centímetros y medio de diámetro: se midió la altura de cada árbol, y el diámetro del tronco y de la copa. Para estudiar el progreso de los árboles, se marcó cada uno con placas metálicas y con el GPS.

En segundo lugar, en cada hábitat, (bosque primario, bosque secundario y sembrío de naranjillas), se establecieron cinco secciones de cuatro metros cuadrados, o sea, un total de quince secciones. En cada una, se midió el porcentaje del terreno cubierto por plantas y árboles y por las copas de los árboles (el dosel). Además, se calculó la profundidad de la hojarasca, (las hojas caídas).

En cuanto al estudio de los artrópodos (insectos, arácnidos, etc.), en las mismas secciones antes mencionadas, el equipo realizó observaciones directas, capturas manuales o con una red especial, y tomó fotos.


¿Cuáles fueron los resultados? ¿Cuáles son las conclusiones y sugerencias?


Con la información recolectada, se determinaron las especies indicadoras del bosque primario; una especie indicadora es aquella cuya presencia o ausencia revela la salud de un ecosistema. En este caso, estas son copal, sangre de drago, cedro, laurel, balsa y mascarey. Asimismo, estas especies tienen una importancia ancestral para la comunidad. Los animales silvestres también las utilizan como alimento o refugio.


Se observó que, en el bosque primario, hay insectos y arácnidos únicos, como las arañas patonas, que no hay en los otros ecosistemas. En el bosque secundario, hay artrópodos que se encuentran también en el bosque primario, como los mariapalitos. Pero, en el sembrío de naranjilla, hay una proliferación de insectos que comen solo hierbas, como los saltamontes, grillos, langostas o cigarras; esta situación se debe al exceso de hierbas. Esto hace que los sembríos de naranjilla sean vulnerables a las plagas de estos insectos. Con el trabajo de restauración que estamos haciendo, lo que incluye un manejo activo de insectos y arácnidos, se espera lograr nuevamente un equilibrio en la composición de artrópodos, y volver a ver todo tipo de insectos y arácnidos en los ecosistemas restaurados.


En conclusión, se observó que, en el bosque primario, hay árboles muy gruesos y altos, y de copas muy anchas. Felizmente, en el bosque secundario, a pesar de que ha habido mucha tala, las condiciones siguen siendo similares a las del bosque primario. En cambio, en el sembrío de naranjilla casi no hay árboles, la biodiversidad es muy baja y crecen demasiadas hierbas. Por lo tanto, el bosque secundario tiene condiciones propicias para la restauración de especies nativas; y, a pesar de que hay demasiadas hierbas en el sembrío de naranjilla, está rodeado de bosque, que funciona como una fuente natural de restauración, por lo que las posibilidades de restauración son también muy alentadoras.

El estudio se realizó en la provincia de Napo, en el cantón Archidona, cerca del Parque Nacional Sumaco-Napo-Galeras, en un terreno de trece hectáreas, perteneciente a José Narváez, uno de nuestros primeros restauradores, ubicado en la comunidad Kichwa de Mushullakta.

PERMISOS:

Este estudio se realizó bajo el permiso de investigción No. 26-19-IC-FAU/FLO-DPAN/MA emitido por la Dirección Provincial del Ambiente de Napo.


Guía de movilización de muestras No. 131-12-2019-VS-DPAN-MAE

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